DIVERSIDAD ETNOCULTURAL

Para entender lo que es la diversidad cultural, antes tenemos que hablar de lo que es la cultura.


 

Por cultura entendemos el conjunto de formas y expresiones que caracterizarán a un grupo determinado de personas, y que incluyen aspectos como:

  • las costumbres
  • las creencias
  • los valores
  • las prácticas comunes
  • las reglas, las normas, los códigos
  • la vestimenta
  • los rituales
  • y las maneras de ser que predominan en el común de la gente que la integra

 

Hay muchos tipos de culturas, la cultura familiar, la cultura organizacional, la cultura generacional, la cultura urbana o rural, la cultura étnica, etc. Cada grupo de personas comparte unas formas de actuar, pensar, vestir, etc., más o menos generalizadas en el mismo. Por ello, las personas procedentes de una determinada sociedad, de un determinado espacio geográfico y climático, con unas determinadas características sociales, económica y políticas, y por tanto una serie de necesidades concretas dependiendo de cada entorno, suelen compartir unos valores, unas costumbres, unas formas de entender la vida y de actuar que las diferencian de otros grupos, nacidos y crecidos en entornos muy distintos (cultura étnica), agrandándose las diferencias en la medida en que se distancian los entornos geográfica, económica y políticamente.





En este sentido, la diversidad cultural (étnica, aunque la nombremos sin apellido) refleja la multiplicidad e interacción de las culturas que coexisten en el mundo y que, por ende, forman parte del patrimonio común de la humanidad. Según la UNESCO, la diversidad cultural es "para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos".


La diversidad cultural se manifiesta por la diversidad del lenguaje, de los valores y creencias, de las prácticas del manejo de la tierra, en el arte, en la música, en la estructura social, en la selección de los cultivos, en la dieta y en todo número concebible de otros atributos de la sociedad humana (parte visible del iceberg). Pero, aunque generalmente las diferenciamos por sus manifestaciones más superficiales y visibles, la cultura en la que nos hayamos socializado (1) influye en gran manera en la forma de pensar, hacer e, incluso sentir, de las personas.

Existe una gran cantidad de dimensiones culturales y formas de ser de la mayoría de personas procedentes de todo entorno cultural determinado, medibles y comparables entre sí, cuyo conocimiento y uso en la interacción intercultural hará que seamos nada, poco, bastante o muy competentes interculturalmente. Estas formas de ser, atribuidas a la cultura en la que todo ser humano haya nacido y pasado la mayor parte de su vida, son incorporadas a nuestra personalidad a través del proceso de socialización, y como ejemplos de ello, podríamos poner la forma de autoconstruirse (independiente-interdependientemente), de razonar (deductiva-inductiva), de comunicar (alto-bajo contexto), de tomar decisiones (consensual - jerárquico), de expresar emociones o concebir el tiempo y el espacio, entre muchos otros.


 (1) La socialización es el proceso mediante el que los seres humanos aprendemos e interiorizamos, en el transcurso de nuestra vida, los elementos socioculturales de nuestro medioambiente, los integramos a la estructura de nuestra personalidad bajo la influencia de las experiencias vividas y de agentes de socialización significativos como la familia, la escuela, el grupo de pares o los medios de comunicación, adaptándonos así al entorno social en cuyo seno debemos vivir.


 

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