¡QUÉ VERGÜENZA! ¡¡PERO SI SON UNAS NIÑAS!!

Por Isabel Allende-Robredo


Guatemala, país de la eterna primavera, agosto del 2011.


Acababan prácticamente de llegar al país cuando, antes de participar en un proyecto de intercambio de experiencias sobre emprendimiento femenino, Carmen y Julia decidieron visitar la preciosa población de Antigua, a los pies del volcán de Agua. El día era soleado, el aire olía a geranios y dalias y, a pesar de que tendrían que empezar a trabajar en un par de días, estaban regalándose unas mini vacaciones en un país de extraordinaria belleza, ricas tradiciones y gran diversidad cultural, todo lo que, sin duda alguna, las había atraído hacia la experiencia.


Entraron en La Merced, preciosa iglesia de color amarillo y estilo barroco, frente a cuyo altar encontraron una niña, de no más de quince años, vestida con traje de novia azul brillante y del brazo de un hombre que bien podría haber sido su padre. Ellas, activistas por los derechos humanos, la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres, se llevaron las manos a la cabeza, y salieron de la iglesia disgustadas y asqueadas por lo que acababan de ver, sin duda alguna, un matrimonio infantil en toda regla, pues ya sabían que "Guatemala, como la mayoría de los países latinoamericanos, era un país muy machista".


Siguieron paseando por Antigua, por sus calles empedradas, de bonitas casas coloridas, contentas, aunque no tan ligeras como antes, y al llegar cerca de la catedral de San José, se toparon con otra niña, esta vez con traje de novia rosa, agarrada del brazo de otro señor que, al igual que el anterior, era mucho mayor que ella. Fue en ese momento cuando, llegada su indignación a su límite superior, empezaron a pensar en voz alta y airada, hasta que una mujer, sentada en las cercanías, exclamó a voz en grito ¡¡Viva la preciosa mujercita!! ¿¡Quién pudiera volver a festejar los quince!?


Clave fundamental del  malentendido: el desconocimiento de las tradiciones culturales y los prejuicios.


Guatemala es un país rico en costumbres y tradiciones precolombinas, una de ellas es la celebración de la llegada a los 15 años, donde se marca la transición de niña a mujer, y según las posibilidades, realizan una fiesta, donde visten un elegante vestido, por primera vez usan zapatos altos (aunque en la foto vemos a esta jovencita con deportivas, ya que es posible que la globalización de cierta moda tenga también sus efectos), y bailan el vals, luciendo espectaculares.



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