PERO... ¡SI ME HAS DICHO QUE SÍ!
Por Isabel Allende-Robredo
Acababa de terminar la Asamblea General de la organización europea en la que por aquel entonces trabajaba, y como colofón de la misma, se ofrecía un espectáculo tradicional y una cena con baile que nadie quería perderse. Estábamos en Bulgaria, en el complejo turístico de Varna, y corría el año 2012.
En el complejo hotelero en el que nos alojábamos, se encontraba la selección nacional masculina de balonmano, un grupo de imponentes muchachotes que no pasaban en absoluto desapercibidos, y con el que compartíamos restaurante y barra de bar/cafetería. Tras habernos cruzado varias veces con un par de jugadores del equipo en los pasillos, restaurante y cafetería, ya entrada la noche y con el alma de tango que todos/as teníamos, a una de mis compañeras de delegación y a mi, los dos jugadores, nos invitaron a tomar rakia (bebida popular búlgara) en el bar del hotel, a la que, divertidas y animadas, dijimos que yes (el inglés, mejor o peor chapurreado por unas y otros, era nuestro medio de comunicación). La cosa se fue animando, y el chico que hablaba con mi compañera empezó a requerir más atención por parte de ésta, a lo que, ella, con sonrisa de circunstancias y silenciosamente, decía que no, con el movimiento de su cabeza. Cual fue su sorpresa cuando, al décimo movimiento negativo de su preciosa cabecita, el chico la besó (motivo por el que éste, finalmente, se llevó un buen bofetón).
Clave fundamental del malentendido: las diferencias en la comunicación no verbal, en concreto la gestual
El movimiento de arriba hacia abajo con la cabeza y el de de lado a lado son gestos casi universales para afirmar y negar. Pero, aunque sea prácticamente natural y extendido el uso de estos gestos alrededor del mundo, en Bulgaria estas señales se utilizan a la inversa. Las personas búlgaras, por muy extraño que nos parezca, asienten moviendo la cabeza de lado a lado, y niegan moviéndola de arriba hacia abajo.
La explicación para este comportamiento podría estar en que hay culturas que tienen diferentes maneras de negar o asentir (por ejemplo, en India se asiente moviendo la cabeza de manera lateral, lo que, en nuestra cultura, parecería que la persona que lo hace está dudando), pero lo que más llama la atención de la manera búlgara es que sea totalmente contraria a la mayormente utilizada en todo el mundo ¿A qué podría deberse esto?
La explicación más aceptada sobre la negación con movimientos de cabeza de arriba hacia abajo es que podría provenir de los griegos, quienes hacían un gesto particular para expresar negación, moviendo ligeramente la cabeza hacia atrás, levantando a la vez las cejas. Esta costumbre se extendió a otros países, con sus ligeras variaciones, como Turquía, Yugoslavia o Bulgaria.
En cuanto a la afirmación, hay dos versiones que son las más populares. En primer lugar, está la creencia de que el gesto proviene de la expresión corporal de “te doy mis oídos”, que es una expresión hablada que se emplea en ese país. La segunda teoría se basa en una historia que se remonta a la guerra entre búlgaros y otomanos, según la cual, durante aquel conflicto, los otomanos que invadían las ciudades le ponían una espada en el cuello a los lugareños/as y les preguntaban si aceptaban a Alá como su único dios, a lo que los búlgaros y búlgaras, muy apegados/as por aquel entonces a la iglesia ortodoxa, decidieron invertir los gestos de afirmación y negación, de tal forma que, al afirmar ante los ojos otomanos, no traicionaban sus creencias.
Aquí vemos, claramente, cómo el lenguaje no verbal no es universal, y su desconocimiento nos puede crear algún que otro problemilla. Tenerlo en cuenta es fundamental para reducir malentendidos y conflictos (aunque haya situaciones divertidas, ¡no las vamos a negar!).
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