¿ALGUIEN TIENE UNA PREGUNTA?

Por Isabel Allende-Robredo


Aquella tarde le tocaba a Amaia impartir una charla sobre innovación educativa a un grupo de personas, todas ellas japonesas. Tras la exposición, tal y como solía hacer, se dirigió a la sala preguntando si alguna de las personas asistentes quería hacerle alguna pregunta, pues estaría encantada de responderla. Nadie alzó la mano para pedir la palabra, y ella se quedó un tanto desconcertada: O no les había gustado su presentación, o no se había explicado lo suficientemente bien en inglés.


El señor Tanaka, su anfitrión japonés, le dijo “tranquila, déjeme que haga yo la pregunta”. Se levantó, formuló de nuevo la pregunta, y, mirando de un lado al otro de la sala, dijo en voz alta: “Bien, ahí hay una pregunta, allí hay otra, otra más allá al fondo y una cuarta a la derecha. Muchas gracias. Señor Yamamoto, pase por favor el micrófono, y, señora Aguirre, puede darles respuesta cuando quiera”.


Sorprendida, pues Amaia seguía sin haber visto manos alzadas pidiendo la palabra, dio respuesta a lo que se le preguntaba, y se dio la sesión por finalizada.


Ya recogiendo sus cosas, nuestra protagonista preguntó al señor Tanaka sobre cómo había sabido detectar que había preguntas en la sala. Muy sencillo, le respondió él, en Japón no acostumbramos a mirar directamente a las demás personas a no ser que queramos llamar su atención por algún motivo. Las miradas brillantes que me dirigían las personas que tenían una pregunta para usted, eran el indicador claro de que las tenían.






Clave fundamental del  malentendido: la diferencia en los estilos y claves de comunicación.



Si la comunicación entre personas y grupos de personas ya es difícil en sí, el reto es aún mayor cuando se trata de la comunicación entre personas/grupos de personas que provienen de culturas diferentes y que adoptan valores y estilos de comunicación, tanto verbal como no verbal, distintas.


La mala comunicación intercultural, generalmente por desconocimiento de las claves culturales y de los diferentes estilos de comunicación, es fuente constante de malentendidos y de… ¡Conflictos!


Las habilidades involucradas para comunicar efectivamente varían enormemente de una cultura a otra. Así, por ejemplo, en Estados Unidos y otras culturas anglosajonas, las personas han aprendido desde niñas a comunicarse de la manera más literal y explícita posible (La buena comunicación debe de ser clara, y la responsabilidad de que el mensaje llegue bien a la persona receptora recae siempre en quien comunica: "Si quien recibe no entiende, es culpa de quien emite"). 
Sin embargo, en muchas culturas asiáticas, como la india, la china, la japonesa o la indonesia, los mensajes a menudo se transmiten de forma implícita, lo que requiere que la persona receptora tenga que leer entre líneas. La buena comunicación es sutil, en capas y puede depender de un subtexto  copioso, con la responsabilidad compartida entre emisora y receptora de que el mensaje sea bien transmitido. Lo mismo sucede en muchas culturas africanas y, en menor grado, en las latinoamericanas como la mexicana, la brasileña o la argentina, y en las culturas latino-europeas como la española, la italiana, la francesa o la portuguesa.


Estos dos estilos contrapuestos de comunicación a menudo se denominan de bajo contexto y de alto contexto. Así:


Las culturas de alto contexto, como la mayoría de las asiáticas, asignan importancia primordial a los estímulos que rodean el mensaje y, secundariamente, al mensaje en sí mismo. En una cultura de alto contexto oiremos decir cosas como “Lo que importa no es lo que se dijo, sino quien lo dijo o cómo lo dijo”.


Las culturas de alto contexto tienen estrechas conexiones entre los miembros de un grupo, y todos ellos conocen lo que conocen los demás. Hay más información implícita que explícita". Un buen ejemplo de comunicación de alto contexto sería el de un matrimonio que, llevando muchos años juntos, con muchas vivencias y claves compartidas, se guiñan un ojo en una fiesta y saben, exactamente, lo que se están diciendo sin que las demás personas capten el mensaje.


Las culturas de bajo contexto, por el contrario, asignan significado primordial al mensaje objetivo de la comunicación y, secundariamente, al significado del contexto. En una cultura de contexto bajo oiremos frases tales como “Tan sólo los hechos, por favor, y dígamelo en un inglés simple”.




SI QUIERES CONTARNOS ALGUNA ANÉCDOTA INTERCULTURAL VIVIDA, SEA ÉSTA DIVERTIDA O CONFLICTIVA, puedes enviárnosla a info@globalequitas.es


Volver a ANECDOTARIO INTERCULTURAL