DIVERSIDAD Y PLANES INTEGRALES DE DIVERSIDAD

La definición más simple de la diversidad es la diferencia. Tenemos diversidad en el mundo, y en nuestras vidas, debido a las diferencias. Y, si bien es cierto que cada persona es única, también quedan incluidas, bajo la denominación de la diversidad, las características compartidas.

 

Si tomamos como modelo la conocida Rueda de la Diversidad de la Universidad Johns Hopkins, podemos encontrar los siguientes tipos de diversidad: edad, sexo, identidad o expresión de género, origen nacional, orientación sexual, capacidad mental y física, etnia y raza (entendida como los diferentes rasgos fenotípicos), educación, ideología política, tipo de familia, puesto desempeñado en la organización, lenguaje y habilidades de comunicación, ingresos, religión, apariencia y experiencia laboral… Diferencias unas visibles a golpe de vista, otras, a no ser que se profundice en las personas, totalmente invisibles.



Siendo la diversidad una característica natural de todas las personas (toda persona cuenta con más de una variable y, por lo tanto, forma parte de diversos grupos que, a su vez, son heterogéneos y cuya pertenencia no es fija ni inmutable) y que todas nosotras, en algún momento de nuestra vida, formaremos parte de algún grupo vulnerabilizado por su diferencia, no tendría por qué ser ésta un factor de vulnerabilidad ni de posible discriminación de los muchos grupos de personas que lo son. Sin embargo, en las sociedades patriarcales, etnocéntricas y heteronormativas, en las que, además, prima la juventud, la belleza y la “perfección” de los cuerpos (como son muchas de las sociedades del mundo, y sin duda alguna la nuestra), las mujeres, las personas de culturas/religiones minoritarias, las personas LGTBIQ+, las ancianas, las que poseen rasgos fenotípicos distintos a los de la mayoría y las que cuentan con alguna discapacidad son consideradas no sólo como las “otras”, sino que, como producto de la desigual valoración y la jerarquización de las características que conforman las diferencias, también inferiores, y por tanto, susceptibles de la mencionada discriminación.

 

Por ello, aunque reconocer la diversidad humana es necesario, no es suficiente para que una organización/sociedad sea inclusiva, ya que es fundamental poner esta diversidad en valor, así como promover la equidad y la igualdad de trato en todos los ámbitos. 


Pero es que, además de la necesidad de promover una sociedad inclusiva, y para ello, organizaciones inclusivas, la diversidad es riqueza, es un valor fundamental para toda organización que quiera ser innovadora, singular y reputada. 


En este sentido, GlobalEquitas ofrece servicios de consultoría, formación y apoyo para el diagnóstico, diseño, implementación y evaluación de Planes Integrales de Diversidad. 



SOLICITA MÁS INFORMACIÓN

POLÍTICA DE PRIVACIDAD: De conformidad con la vigente Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, GlobalEquitas informa que los datos de carácter personal de las personas usuarias de este sitio web se incorporarán y tratarán en un fichero propiedad de GlobalEquitas, que será utilizado exclusivamente para la finalidad de informar a las personas que accedan a confiar sus datos sobre los servicios demandados u otras informaciones de carácter general sobre los servicios ofertados.


GlobalEquitas se compromete a mantener el secreto y la confidencialidad sobre los datos de carácter personal que le sean facilitados, y nunca los cederá a terceras partes. 


Asimismo, se informa de que las personas usuarias pueden ejercitar en cualquier momento su derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición reconocidos en la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos de carácter Personal, notificándolo a GlobalEquitas pinchando AQUÍ

 

Volver a consultoría