LA INTERCULTURALIDAD Y SUS BENEFICIOS

Por Isabel Allende-Robredo

12 abril 2022


Constantemente oímos hablar de interculturalidad. Comunicación intercultural, educación, intercultural, conflicto intercultural, mediación intercultural… Pero ¿Qué es en realidad la interculturalidad?


La definición más rápida y sencilla de definir la interculturalidad es hacerlo como la interacción entre dos o más culturas, pudiéndola entender, a rasgos generales, como contacto y como modelo de integración.

 


La interculturalidad como contacto entre dos o más culturas


La globalización ha aumentado significativamente la medida en que personas de diferentes orígenes étnico-culturales entran en contacto entre sí. Por supuesto, el contacto intercultural no es un fenómeno nuevo, pero ahora más que nunca, hay una mayor movilidad de las poblaciones globales, y, por lo tanto, un mayor contacto entre ellas. Esto significa que las formas convencionales de tomar contacto con otras culturas han cambiado, pues antes estaban lejos, sólo las conocíamos a través de imágenes de la televisión, del cine o la literatura (por lo general sesgadas), y no había por qué relacionarse con ellas. Sin embargo, ahora están aquí, y nosotras allí, y difícil es que, en algún momento, no nos relacionemos con ellas.

el contacto intercultural no es un fenómeno nuevo, pero ahora es mayor que nunca.



En el caso de España, además, debemos tener en cuenta que, desde hace siglos, convive la cultura gitana junto a la mayoritaria española (con todas sus diferencias entre comunidades que también tienen su propia cultura), y que esta convivencia no siempre ha sido fácil ni libre de conflictos, dada la cantidad de prejuicios (principalmente desde la comunidad mayoritaria hacia la minoritaria, pero también de ésta hacia la otra como mecanismo de defensa en muchas ocasiones) que desembocan en la discriminación y, en no pocos casos, exclusión social de la comunidad gitana.


Sean personas llegadas de otros países, sea la comunidad gitana española, en el caso de España, el contacto entre personas que provienen de culturas diferentes es un contacto intercultural.


La interculturalidad como modelo de integración y convivencia


Por otra parte, más allá de entender el concepto “intercultural” como la relación entre personas/grupos provenientes de diferentes culturas, la interculturalidad es también un modelo de integración  y una forma de interacción entre dos o más culturas de un modo horizontal y sinérgico, en pie de igualdad. Una sociedad o una organización puede ser multicultural, pero no por ello significa que sea intercultural. Una organización en la que trabajan personas de diferentes culturas, pero cuyo estilo de trabajo sólo contempla la forma de pensar y hacer del grupo cultural mayoritario, no es intercultural, sino tan sólo multicultural. Lo mismo pasa con la sociedad. Si en una sociedad viven, pero realmente no conviven, personas de diferentes culturas, que siguen las pautas marcadas únicamente por el grupo mayoritario, aunque se respeten tradiciones culturales distintas, diríamos que esa sociedad observa un sistema de integración multicultural, en el mejor de los casos, pluricultural, que no es lo mismo que intercultural (sociedad en la que más allá de tradiciones religiosas y folclóricas, o de determinadas regulaciones étnico-culturales propias,  se tienen en cuenta las diferentes cosmovisiones, formas de pensar y hacer de los diferentes grupo, entre otras cosas, porque en la construcción de esa sociedad, sus leyes y políticas, participan en pie de igualdad todos los grupos étnico-culturales y religiosos diversos). Por hacer un paralelismo con la lucha feminista, al igual que una sociedad (o una organización) verdaderamente feminista sería aquella en la que se seguirían patrones femeninos y masculinos por igual y entremezclados -y no aquella en la que las mujeres deban encajar en el patrón masculino imperante- una sociedad/organización intercultural sería aquella en la que se rompe el molde etnocéntrico para dar cabida a formas de entender el mundo, pensar y actuar culturalmente diversas para construirla conjunta y sinérgicamente.


Para que la interculturalidad sea posible, es necesario que en la sociedad (o en una organización, a más pequeña escala) se dé un proceso que, por lo general, se divide en cinco etapas:




  • Encuentro: conocimiento y reconocimiento mutuo
  • Respeto: Trato con dignidad y cercanía. Escucha respetuosa y libre expresión de percepciones y creencias. Reconocimiento de la existencia de otros modelos de percepción de la realidad, de pensar, sentir y actuar.
  • Diálogo horizontal: Interacción en pie de igualdad. Reconocimiento de que no hay una verdad única. Empoderamiento. Construcción de una relación horizontal de “ganar - ganar”.
  • Comprensión mutua: Entendimiento de la otredad. Enriquecimiento mutuo, sintonía. Capacidad y buena disposición para ponerse en los zapatos del otro, de la otra.
  • Sinergia: Obtención de resultados que son difíciles de obtener desde una sola perspectiva y de forma independiente. Valor de la diversidad, donde uno más uno son más que dos.

Por último, destacar que, para que la interculturalidad sea efectiva, es necesario que se cumplan tres actitudes básicas, como la visión dinámica de las culturas, el convencimiento de que los vínculos cercanos sólo son posibles por medio de la comunicación y la conformación de una amplia ciudadanía donde exista la igualdad de derechos.


BENEFICIOS DE LA INTERCULTURALIDAD


Los beneficios de la interculturalidad son muchos y variados. Por una parte, si entendemos la interculturalidad como contacto, encontramos beneficios tales como:


  • Conocer otras formas de ver el mundo, de pensar, sentir y actuar, lo que, sin duda alguna, nos ayuda a abrir y enriquecer nuestras mentes.
  • Desarrollar el respeto, más allá de la tolerancia.
  • Cuestionar nuestra propia forma de pensar, sentir y actuar, y por tanto crecer como personas y grupos.


Por otra parte, si entendemos la interculturalidad como modelo de integración, ya sea de una sociedad, organización, modelo educativo, etc., los beneficios de ésta serían numerosos y variados, y entre otros, encontraríamos los siguientes:


  • Mejora del respeto y la convivencia
  • Cohesión: Al dar las mismas oportunidades, más allá de sus diferencias, y eliminando las posibles barreras para lograrlas, se conseguirá una sociedad (o una organización) consistente y unida.
  • Creatividad e innovación: las diferentes formas de entender y experimentar el mundo, añadidas a las múltiples experiencias de las personas y grupos involucrados, aportan valor a los procesos creativos o de innovación.
  • Mejora de la toma de decisiones: La existencia de diversos puntos de vista mejora la toma de decisiones ya que nos permite, por ejemplo, generar más y mejores alternativas en la fase de generación de ideas. Además, habrá más personas con capacidades diversas a la hora de valorar y decidir qué es lo que más conviene a la comunidad/organización.
  • Mejora del talento y la productividad: La empresa tendrá oportunidad de contratar a las personas más adecuadas para cada puesto, sin tener en cuenta su etnicidad, nacionalidad, edad, sexo o capacidad funcional, entre otras posibles diferencias. Este ambiente de respeto, igualdad desde la diferencia y creatividad favorecerá el buen clima laboral y la productividad.

¿Vamos a perdernos todos estos beneficios? ¡No deberíamos ¿No os parece?!


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