EL PORQUÉ DE LA NECESIDAD DEL "NOSOTROS Y NOSOTRAS"

Por Isabel Allende-Robredo

11 octubre 2021


Cansada de que constantemente alguien haga burla del "nosotros y nosotras" o pretenda hacerse el gracioso, porque casi siempre es algún hombre, preguntando que para cuando esperamos a utilizar el "persono", me he decidido a escribir este post. A ver si así, se aclaran un poco las mentes.


Vivimos en una sociedad en la que, a pesar de los avances que se han producido, y siguen produciéndose, continuamos asignando valores, roles y pautas de comportamiento distintas a hombres y mujeres, reproduciendo un diferente reconocimiento social, impidiendo la igualdad de oportunidades y el pleno desarrollo de las personas, dependiendo de su sexo.


Para superar las desigualdades entre hombres y mujeres, se hace imprescindible, entre otras cosas, la ruptura con los roles tradicionales y la visibilización de las mujeres tanto en la historia como en el lenguaje.


El lenguaje, en tanto que construcción social, y elemento clave que es en la construcción e interpretación de nuestros pensamientos, refleja fielmente esta situación, y contribuye a reforzarla, influyendo negativamente en el avance de la igualdad de oportunidades. Pero también es un posible instrumento para el cambio.


El lenguaje es el medio a través del que aprehendemos la realidad. Nuestra lengua influye en nuestra concepción del mundo y por ello, en nuestra conducta que, a su vez, influye en el lenguaje. La lengua refleja y transmite valores, estereotipos, prejuicios, actitudes, etc., que nos sirven para organizar e interpretar nuestra experiencia, para construirnos como personas y como sociedad. Por ello, es importante que nos demos cuenta de cómo hablamos, de qué lenguaje empleamos y de qué es lo que transmitimos y reproducimos, con el fin de no seguir generando exclusión de los grupos más vulnerables de nuestras sociedades y, en el caso que nos ocupa, de la mujer. 


Aunque es cierto que el sexismo (1) y el androcentrismo (2) presentes en el uso que hacemos del lenguaje sólo desaparecerán definitivamente cuando cambien las estructuras sociales que producen, reproducen y potencian esta utilización, podemos incidir paralelamente en la realidad y en la  lengua, estableciendo una relación entre ambas. Y dado que el lenguaje no es un hecho biológico, sino una adquisición cultural, podemos alterarlo con el fin de alterar la mentalidad para, alterando  la mentalidad, alterar la conducta. 


El lenguaje sexista es aquel que excluye, invisibiliza y menosprecia a las mujeres, por lo que el lenguaje no sexista es aquel que no oculta, no excluye, no subordina y no infravalora a éstas. El lenguaje no sexista forma parte de lo que llamamos lenguaje incluyente, inclusivo o integrador, que en sí mismo abarca muchos otros conceptos más allá de los sexismos, como por ejemplo la religión, las diferentes culturas y las diferencias étnicas, entre otros. 



A pesar de que el lenguaje no sexista es inclusivo y mucho más beneficioso para la sociedad, existen una serie de tópicos comúnmente admitidos que tratan de infravalorar el uso no sexista de la lengua, como por ejemplo que genera inflación de palabras, genera impersonalización, no es necesario si no hay mala intención, coarta y limita la riqueza del lenguaje o que hay cosas más importantes por las que luchar.


Sin embargo, aunque lo que acabamos de mencionar fuera cierto, lo cual es muy discutible y fácilmente desmontable, el lenguaje no sexista tiene, como hemos visto, ventajas indiscutibles:  es inclusivo, visibiliza, valora y trata a las mujeres y a los hombres con la misma consideración. 


Si quieres más información sobre cómo utilizar un lenguaje no sexista e inclusivo, pincha AQUÍ

(1) Asignación de valores, capacidades y roles diferentes entre hombres y mujeres, exclusivamente en función del sexo, desvalorizando todo lo que hacen las mujeres frente a lo que hacen los hombres, que es lo que está bien.


(2) El androcentrismo supone considerar al hombre como el centro y la medida de todas las cosas, tomando el masculino como modelo a imitar. Enfocar un estudio, un análisis o una investigación únicamente desde la perspectiva masculina y luego utilizar los resultados para todo el mundo, hombres y mujeres, ha distorsionado la realidad, ha deformado la ciencia y tiene graves consecuencias en la vida cotidiana. Por ejemplo… ¿Sabías que el infarto en las mujeres por lo general se manifiesta en primer lugar por un fuerte dolor en el abdomen y en los hombres más en el pecho? Sin embargo, todos y todas tenemos la imagen del infarto asociada al dolor torácico en primer lugar. 


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